
La novela Suite francesa, de la brillante autora Irène Némirovsky, nacida en Ucrania, jamás se concluyó. Némirovsky fue arrestada en Francia por su origen judío y deportada a Pithiviers. Acabó sus días en Auschwitz, donde fue asesinada. El cuaderno que contenía el manuscrito con las dos primeras partes de la obra (Tempestad y Dolce) fue conservado por sus hijas y permaneció inédito hasta el 2004. La obra es tremendamente conmovedora y relata con increíble lucidez y justa distancia (teniendo en cuenta que se escribió inmediatamente después a los sucesos) el éxodo francés de 1945 durante la invasión nazi de la Segunda Guerra Mundial para, más tarde, mostrar la vida tras la ocupación en un pueblo de provincias llamado Bussy.

La película solo aborda la segunda parte del libro (Dolce), aunque hace una leve referencia a la huida masiva solo al principio. Protagonizada brillantemente por Michelle Williams como la cándida Lucile, Kristin Scott Thomas como la estricta y controladora suegra Madame Angellier y Mathias Schoenaerts como Bruno Von Falk, el argumento se centra en la historia de amor entre Lucile y Bruno en un marco histórico donde nada es blanco o negro y absolutamente nada resulta ni ligero ni fácil, mucho menos el amor.
Aunque la película es bastante fiel a la segunda parte del libro, permitiéndose algunas licencias al saberse incompleta la obra, la manera en que la escritora aborda las luces y las sombras del género humano en tiempos de guerra con una narrativa ágil, brillante, detallista y, a ratos, cinematográfica (como ella quería), no tiene parangón ni traducción audiovisual.


