
Aunque la mayoría conocen Forrest Gump gracias a la inolvidable película protagonizada por Tom Hanks, pocos saben que antes fue una novela de Winston Groom publicada en 1986, con un Forrest mucho más extravagante, irreverente, malhablado y cínico. El Forrest literario padece el síndrome del sabio (savant): le cuesta comunicarse y socializar, pero posee una mente prodigiosa para el cálculo y la física avanzada, lo que explica tanto su habilidad para el ajedrez como el interés que despierta en la NASA. Además, lleva una vida sexual completamente normal e incluso pierde la virginidad mucho antes que su versión cinematográfica.

También vive situaciones disparatadas que rozan el absurdo: viaja al espacio, lucha contra caníbales, trabaja como doble de cine y protagoniza aventuras cada vez más inverosímiles. La novela tiene un tono de sátira y humor negro muy alejado del sentimentalismo que hizo famosa a la adaptación de Robert Zemeckis, que transforma al personaje en un hombre mucho más ingenuo y entrañable. Es uno de esos casos poco frecuentes en los que la película supera claramente al libro, tanto en popularidad como en impacto cultural.


