
Howard Phillips Lovecraft (agosto de 1890-marzo de 1937) fue un escritor estadounidense que creó a la entidad cósmica Cthulhu, el Necronomicón —un libro ficticio que muchos llegaron a creer real— y el concepto de horror cósmico. Es uno de los autores más influyentes de la literatura de terror del siglo XX, aunque, paradójicamente, apenas obtuvo reconocimiento en vida. Publicó sobre todo en revistas pulp y vivió con grandes dificultades económicas. Tras su fallecimiento, su obra adquirió una enorme notoriedad y prestigio, e inspiró a generaciones de escritores, cineastas y hasta creadores de videojuegos.

Edna Ferber (agosto de 1885–abril de 1968) fue la autora de dos novelas que acabarían convertidas en clásicos del cine: Cimarrón, cuya adaptación ganó tres premios Óscar en 1931, entre ellos el de mejor película y mejor guion adaptado, y Gigante, llevada a la gran pantalla en 1956 con Rock Hudson, Elizabeth Taylor y James Dean.
Cronista del Medio Oeste de los Estados Unidos y de las grandes transformaciones sociales de su país, recibió el Premio Pulitzer de Ficción en 1925 por So Big, publicada en español con el título ¡Así de grande!.

Dorothy Parker (agosto de 1893–junio de 1967) fue una escritora estadounidense célebre por ser una de las voces más notables de la literatura humorística de su tiempo. Su ingenio y sus afilados retratos de las relaciones humanas plasmaron con lucidez las contradicciones del amor, la soledad y la vida de la alta sociedad neoyorquina. Integrante del legendario Círculo de Algonquín, también trabajó como guionista en Hollywood y escribió relatos, poemas y críticas literarias, siempre con un estilo elegante, mordaz y teñido de humor negro.

René Goscinny (agosto de 1926-noviembre de 1977) fue un guionista y escritor francés, cocreador de Astérix el Galo junto al dibujante Albert Uderzo. El historietista belga Morris y él fueron los artífices de la serie Lucky Luke, serie en la que colaboraron durante más de veinte años. También destaca como creador de El pequeño Nicolás (con Jean-Jacques Sempé) e Iznogud. Revolucionó el cómic con un estilo narrativo tan ingenioso como accesible, capaz de combinar aventura, sátira y referencias culturales, lo que convirtió sus obras en clásicos universales traducidos a decenas de idiomas y apreciados por lectores de todas las edades.


