
Gloria Jean Watkins (septiembre de 1952 – diciembre de 2021), conocida por su seudónimo bell hooks —un homenaje a su bisabuela, Bell Blair Hooks, y escrito siempre en minúsculas para dar protagonismo a sus ideas por encima de su persona—, publicó, con solo 29 años, ¿Acaso no soy yo una mujer? (1981), una obra que revolucionó el feminismo al denunciar que las mujeres negras habían quedado invisibilizadas tanto por el feminismo blanco más elitista como por los movimientos antirracistas liderados por hombres. Entendía la educación como un acto revolucionario y animaba a sus alumnos a cuestionarlo todo, incluso su propia autoridad.

Arthur Koestler (septiembre de 1905 – marzo de 1983) fue un novelista, periodista y ensayista húngaro-británico de origen judío cuya vida fue casi tan apasionante como sus novelas. Activista político y feroz crítico del totalitarismo del siglo XX, militó en el Partido Comunista y fue encarcelado durante la Guerra Civil española. Su obra más célebre, El cero y el infinito (1940), es una de las grandes novelas políticas del siglo XX y desentraña los mecanismos psicológicos de las purgas estalinistas. En 1983, enfermo de leucemia y de párkinson, se suicidó junto a su esposa, Cynthia, en un pacto que conmocionó profundamente a la opinión pública.

Sarah Orne Jewett (septiembre de 1849 – junio de 1909) fue una de las primeras escritoras en retratar las relaciones afectivas entre mujeres con una profundidad y una naturalidad poco habituales para su época. Nacida en Estados Unidos, es considerada una de las grandes representantes del regionalismo literario. Ambientó la mayor parte de su obra en la costa de Maine, donde retrató la vida cotidiana de pequeñas comunidades, especialmente la de las mujeres. Mantuvo durante casi treinta años una estrecha relación con la escritora Annie Adams Fields.

D. H. Lawrence (septiembre de 1885 – marzo de 1930) escandalizó a la sociedad de su tiempo por abordar con una franqueza inédita el deseo y la sexualidad entre hombres y mujeres. Su novela más célebre, El amante de Lady Chatterley, fue prohibida durante décadas por obscena y solo pudo publicarse íntegramente en el Reino Unido en 1960, treinta años después de la muerte del autor. El histórico juicio que permitió su publicación marcó un antes y un después en la legislación sobre censura. Enfermo de tuberculosis, murió en Francia con solo 44 años.


