
Jack Finney (octubre de 1911 – noviembre de 1995), aunque publicista de profesión, como escritor fue principalmente conocido por cultivar los géneros thriller y de ciencia ficción en sus novelas, donde destacan sus originales temáticas sobre los viajes en el tiempo y las realidades paralelas. Su novela corta The Body Snatchers fue adaptada varias veces al cine. Narra cómo los habitantes de un pueblo son reemplazados por réplicas sin emociones, una crítica indirecta al conformismo social y la paranoia anticomunista de los años 50 (el macartismo).

Christina Rossetti (diciembre de 1830 – diciembre de 1894) fue una de las poetisas británicas más importantes en el siglo XIX. Era profundamente religiosa y con un punto de vista muy moderno, ya que en sus poemas se leen múltiples capas que pueden hablar de la sexualidad femenina reprimida y el erotismo. Al mismo tiempo, escribió sobre la depresión, el deseo, la muerte y el rol de la mujer en la sociedad.

Anna Seghers (noviembre de 1900 – junio de 1983) fue una escritora alemana que profesaba la religión judía ortodoxa. Su vida estuvo marcada por el exilio, la resistencia política y una mirada única sobre el siglo XX europeo desde una perspectiva femenina y socialmente comprometida. La séptima cruz, su novela más conocida, expone las atrocidades del Tercer Reich y fue escrita desde París y luego desde México, donde Seghers presidió el Club Antifascista Heinrich Heine.

André Malraux (noviembre de 1901 – noviembre de 1976) fue un político, aventurero, novelista francés y… también ladrón de arte: con 22 años fue arrestado por robar piezas de arte jemer en el templo abandonado de Banteay Srei, en Camboya. Fue condenado a prisión, aunque luego logró reducir la sentencia justificando que solo quería “salvar el arte del olvido”. Este escándalo inspiró su fascinación por el arte como acto espiritual y político, que más tarde exploró en su famoso libro Las voces del silencio. Visión del arte. Con este comienzo, resulta una broma del destino que el general De Gaulle lo nombrara ministro de Cultura de 1958 a 1969, cargo en el que tuvo un papel muy activo y destacado.


