Los Black Mountain poets crecieron alrededor del experimental Black Mountain College, una pequeña escuela perdida entre las montañas de Carolina del Norte que, entre 1933 y 1957, hizo mucho más ruido del que cabría esperar por su tamaño. Allí las aulas no entendían de compartimentos estancos: las artes no debían vivirse como disciplinas aisladas. Un poeta podía aprender de un músico, un pintor de un bailarín y un arquitecto de un compositor.

Sus máximos representantes fueron Charles Olson y Robert Creeley, ambos profesores del centro, junto a Ed Dorn, Denise Levertov, Joel Oppenheimer, Robert Duncan o Larry Eigner, entre otros.
Defendían una poesía abierta, rítmica y construida a partir de la respiración y la energía del propio poema: un organismo vivo y en constante movimiento, al margen de las reglas métricas tradicionales. Aquella manera de entender la poesía transformó el panorama estadounidense de la segunda mitad del siglo XX e influyó decisivamente en generaciones posteriores, desde los poetas beat hasta los Language poets.


