B. S. Johnson publicó The Unfortunates en 1969, una novela sobre la memoria, la amistad y la pérdida que rompía con la estructura tradicional del libro. La editorial la presentó en una caja que contenía 27 secciones sueltas, de las cuales solo estaban fijadas la primera y la última. Las demás podían leerse en cualquier orden.

Johnson quería que la estructura de la novela reprodujera el funcionamiento de la memoria: fragmentaria, desordenada y llena de asociaciones. Así, el lector no solo lee la historia, sino que decide cómo reconstruirla. El orden de las páginas deja de ser una decisión del autor y pasa a formar parte de la obra.


