
Ingeborg Bachmann (junio de 1926–octubre de 1973), una de las voces más influyentes de la literatura alemana de posguerra, murió en su apartamento de Roma a consecuencia de las graves quemaduras provocadas por un cigarrillo mal apagado, en un contexto marcado por el consumo de sedantes y barbitúricos. Poeta, narradora y ensayista, fue una autora de extraordinaria intensidad intelectual que exploró las heridas del fascismo, la identidad y la condición femenina. «Dejé de escribir poemas cuando sospeché que “sabía” hacerlos», afirmó en una entrevista. Su novela Malina, considerada una obra maestra, es una «autobiografía espiritual e imaginaria» que indaga en la identidad femenina y el trauma.

Thomas Hardy (junio de 1840–enero de 1928) fue uno de los grandes escritores de la literatura inglesa, un realista victoriano heredero de la tradición narrativa de George Eliot. Comenzó como arquitecto, pero pronto se interesó por las letras y terminó dedicándose por completo a ellas. Su sensibilidad hacia los personajes y su visión, casi siempre trágica, de la condición humana en un marco de conflicto entre los deseos individuales y las normas de la comunidad definen su obra. Se lo considera un precursor de muchos poetas modernos por el refinamiento de su lenguaje, su ironía y su naturalidad melancólica.

María Luisa Bombal (junio de 1910–mayo de 1980) fue una de las autoras más vanguardistas de la narrativa hispanoamericana del siglo XX y muy admirada por escritores del «boom» latinoamericano.
Su obra posee una gran fuerza poética y explora el mundo interior femenino, el deseo, la soledad y la constante tensión entre realidad y fantasía. Sus novelas anticipan rasgos del realismo mágico. La amortajada, por ejemplo, parte de una premisa sorprendente para la época: una mujer contempla su propio funeral y repasa su vida desde el ataúd.

Maurice Sendak (junio de 1928–mayo de 2012) cambió para siempre la literatura infantil al comprender y retratar como pocos las emociones y los miedos de la infancia, con una sinceridad poco habitual para su época. Su obra más conocida, Donde viven los monstruos, exploró los conflictos emocionales de un niño convirtiéndolos en una aventura fantástica mediante una extraordinaria combinación de texto e ilustración. Gracias a él, los personajes infantiles adquirieron una complejidad emocional que hasta entonces rara vez tenía cabida en los libros para niños.


