
¿Sabéis que Juan Ramón Jiménez fue troleado lo más grande por unos admiradores peruanos? La cosa fue así de vergonzosa; José Gálvez y Carlos Rodríguez Hübner, pertenecientes a la clase acomodada limeña se inventaron el personaje de Georgina Hübner y mantuvieron una larga y apasionada correspondencia con el poeta. El gran escritor de la generación del 98, creyendo que Georgina era real y tras varias citas e intercambio de retratos, le mandó a su amada estas urgentes y ardientes líneas:

«¿Para qué esperar más? Tomaré el primer barco, el más rápido, el que me lleve a su lado. No me escriba más. Me lo dirá usted personalmente, sentados, los dos frente al mar, o entre el aroma de su jardín con pájaros y luna.«
Los dos troles de la primera mitad del S.XX, cuando vieron que la broma se les había ido de las manos, decidieron matar a Georgina:
«Georgina Hübner ha muerto. Rogamos comunicar la noticia a Juan Ramón Jiménez. Nuestro pésame.»


