Fluxus nació a comienzos de los años sesenta de la mano de George Maciunas y reunió a creadores tan diversos como Yoko Ono o Nam June Paik.
Trasladado a la literatura, Fluxus rompe con la idea de que una obra debe ser un texto cerrado, perfecto y definitivo. Por ejemplo, un poema puede convertirse en una simple instrucción: «Abre el libro por una página al azar. Lee la primera frase que encuentres. Cierra el libro. Conserva ese recuerdo durante un día». En este caso, la obra ya no es solo el texto, sino la experiencia que desencadena en quien lo lee. Leer deja de ser un acto pasivo.
Dick Higgins fue artista, editor, teórico y escritor, y acuñó el término «intermedia», fundamental para entender el Fluxus: la desaparición de las fronteras entre literatura, música, artes visuales y performance.



